Las fumigaciones sí causan daños

Miércoles 15 de junio de 2005, por Colectivo de Abogados "José Alvear Restrepo"

Las fumigaciones sí causan daños

Las fumigaciones aéreas a cultivos de coca y amapola a la salud humana y al medio ambiente sí causan daños

Comité Interinstitucional Sobre las Fumigaciones en Colombia
Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento, CODHES
Corporación Colectivo de Abogados “José Alvear Restrepo”, CCAJAR
Corporación René García

Las declaraciones del presidente Álvaro Uribe Vélez en Orito, Putumayo, respecto de la imposibilidad de frenar el programa de erradicación por aspersión aérea con Glifosato a los cultivos de uso ilícito, su decisión de iniciar fumigaciones en Arauca, además de las afirmaciones del Vicepresidente Francisco Santos de que por tratarse de un asunto de seguridad nacional, las fumigaciones continuarán en todo el país, contradicen abiertamente la decisión del Tribunal Superior de Cundinamarca, que ordenó la suspensión de este procedimiento de la lucha anti-narcóticos hasta tanto no se efectúe una evaluación seria del impacto en la salud humana de las fumigaciones con químicos.

En este contexto, las organizaciones abajo firmantes, reiteramos que:

1. Más allá de la manipulación de la información sobre los efectos nocivos de los químicos usados en la erradicación de cultivos de coca y amapola, la realidad evidenciada, entre otros, en los miles de folios allegados al Tribunal Superior por los y las demandantes, demuestran que las fumigaciones sí causan daños en la salud humana y el medio ambiente: el aumento de síntomas relacionados directa e indirectamente con las fumigaciones, la muerte de personas cuyas patologías se exacerbaron por causa de las mismas, la desaparición de animales, especialmente peces y especies menores y la destrucción masiva de cultivos de alimentos y de bosques así como la contaminación de fuentes de agua en las regiones colombianas y ecuatorianas (por efecto de la deriva) donde se está fumigando, no son una invención de las víctimas, sino que se demuestra con cientos de testimonios de personas que han sufrido estos efectos.

2. Se hace urgente la realización de estudios científicos independientes que puedan documentar de mejor manera estos impactos, con el propósito de proteger los derechos a la vida, a la salud y a un ambiente sano en las zonas donde se está llevando a cabo la erradicación aérea.

3. El principio de precaución establecido por los Estados en la Cumbre de Río de Janeiro de 1992, sobre medioambiente, indica que es fundamental que si no se conocen los efectos de procedimientos como la aspersión aérea, masiva e indiscriminada de cultivos en la salud de las personas y en el medio ambiente, ésta se debe suspender de inmediato. Dicho principio y los establecidos en la Constitución colombiana y las normas ambientales y de salubridad pública, son claros en la obligación del Estado de respetar los derechos humanos y al medio ambiente y por ende, aunque el gobierno colombiano ha apelado la sentencia del Tribunal, existen fundamentos legales ineludibles que la administración Uribe no puede soslayar a nombre de la seguridad del Estado.

En consecuencia, hacemos un llamado a la opinión pública, a las organizaciones de pueblos indígenas, Afrodescendientes, de campesinos y demás de la sociedad civil, a manifestar su rechazo por la decisión unilateral del Ejecutivo de mantener las fumigaciones, movilizarse por el respeto a los derechos de la población y demandar el acato a las decisiones del poder judicial en esta materia.

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