Casanare: un pueblo que se hace preguntas

Viernes 16 de abril de 2010, por Organizaciones Sociales

Desde hace meses estamos en una disputa con la multinacional BP, quien además de apoderarse de riquezas que deberían contribuir al bienestar de un pueblo como su legítimo dueño, lo hace sin la mínima atención a los derechos básicos de los habitantes de las zonas de interés.

Trabajadores | Casanare |

Como pobladores de la región, como sindicalistas, defensores del medio ambiente y de los derechos humanos, como seres humanos preocupados por el futuro del Casanare y de Colombia, venimos planteando unas reglas más estrictas para las operaciones efectuadas por empresas multinacionales, que como la BP deja un saldo terrible en la región. Mientras extrae millones de barriles de petróleo, que le significan enormes utilidades, se pavonea señalando la plata de regalías que han recibido los municipios, pero dejando la sutileza para que el desprevenido piense que es ella la que la ha dado, pero no tiene en cuenta que producto de su actividad la población, dueña de la riqueza, ha venido siendo aplastada por la violencia, devastada en su ambiente, esclavizada bajo condiciones laborales que hasta en el siglo pasado hubieran despertado malestares.

Mientras seguimos exigiendo a la BP la aceptación del pliego presentado por el Movimiento por la Dignidad del Casanare, nos interrogamos entonces sobre el mismo modelo de extracción, de economía transnacional que ha determinado el destino de nuestra región y de nuestro país.

¿Será que el petróleo es y deberá ser hasta su agotamiento el motor principal de la economía y una de las fuentes más importante de la violencia? Una economía que deja un daño ambiental inmenso, agota el agua, elemento esencial de la vida, cambia el clima, produciendo desastres que ocupan a diario las páginas de los periódicos y causa la pérdida de muchas vidas humanas.

Una economía cuya base es la creación de bienes no duraderos, innecesarios, destinados a los pocos meses de su adquisición a sumarse a los quintales de basura que ya no sabemos dónde alojar.

Una economía que necesita agotar el día del hombre y de la mujer en labores que no le dejan tiempo para socializar, cuidar de sus hijos, desarrollar la capacidad creativa y cultural, así como ejercer el derecho a descansar.

Una economía que ve como un obstáculo elementales reglas sobre el respeto al medio ambiente, a los recursos hídricos y los derechos humanos. Un obstáculo que debe ser superado, aplastado.

Luego nos ponemos a pensar si es estrictamente necesario que estos recursos sean explotados por empresas extranjeras, dueñas en casa ajena, quienes no deben responder a ninguna democracia, a ningún pueblo diferente a la restringida rosca de sus accionistas.

¿No será que el petróleo colombiano debería ser explotado con sensatez por un pueblo que, consciente de que sus acciones repercuten en la humanidad entera, busque el justo equilibrio entre extracción, desarrollo económico, equilibrio con el medio ambiente y bienestar humano?

Un pueblo que ejerza su soberanía a través de instituciones realmente democráticas y representativas, debería ser la única autoridad legítima sobre los recursos naturales que pertenecen a la misma humanidad.

Sin embargo, hasta el momento hemos hablado frente a un Estado sordo a los reclamos de su gente, a unas empresas multinacionales sordas encerradas en sus cálculos de millonarias ganancias. Entonces, frente a un sordo que más nos queda sino hablar más duro…

SE APRÓXIMA LA REANUDACIÓN DE LAS MESAS

Desde el día 14 de abril se inician las discusiones en las mesas de trabajo que se han instalado con el fin de darle salida al conflicto laboral y social propuesto a la BP y OCENSA, empresas que junto al gobierno tienen la responsabilidad de ir dando las respuestas necesarias al pliego, que permita el desmonte definitivo al paro de los trabajadores y las comunidades.

De otro lado, saludamos a los trabajadores/as y las comunidades comprometidas con el paro y los invitamos a seguir la preparación de los esquemas organizativos adoptados.

Nuestro empeño es más grande que la opulencia de los poderosos.

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Afiliaciones

Afiliado a la Federación Internacional de Derechos Humanos
y la Organización Mundial contra la Tortura
Estatus Consultivo en la OEA

José Alvear Restrepo

Nace en Medellín el 1 de julio de 1913 en el seno de una familia de profundas convicciones religiosas y bajo los parámetros de la ideología del partido conservador. Realiza sus estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Antioquia, donde se gradúa de Abogado con una brillante tesis titulada: "Conflictos del trabajo: la huelga"

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