DE CÓMO UN MAMO, CREO A KANKUAMIA
(Colombia) (Daniel Maestre Villazón - Indíega Kankuamo)

Jueves 12 de octubre de 2006, por Prensa - Colectivo

Esa noche fue una de las noches mas larga para el mamo. ¿??? . había tenido varios sueños repetitivos en el transcurso de la semana que presagiaban desgracias a su comunidad y toda la noche había estado confesando y pidiéndole a la Madre y a los buenos espíritus que le permitieran ver el futuro que le dijeran que hacer frente a esa desgracia que se cernía sobre su gente y su territorio que se encontraba ubicado en la parte suroriental de la montaña sagrada, considerada como el corazón del mundo

Esa noche fue una de las noches mas larga para el mamo. ¿??? . había tenido varios sueños repetitivos en el transcurso de la semana que presagiaban desgracias a su comunidad y toda la noche había estado confesando y pidiéndole a la Madre y a los buenos espíritus que le permitieran ver el futuro que le dijeran que hacer frente a esa desgracia que se cernía sobre su gente y su territorio que se encontraba ubicado en la parte suroriental de la montaña sagrada, considerada como el corazón del mundo.

Una y otra ves la bola de ayu se paseaba por su boca una y otra vez mojaba su chocuno con saliva y lo frotaba en el poporo, pidiéndole a su mujer espiritual que lo aconsejara, que le dijera que hacer frente a la angustia de mirar en su yatukwa como las nubes negras se hacían mas y mas espesas sobre el cielo de su pueblo. Desde la loma donde esta situada su kankurwa se podía divisar la población de mayor tamaño, con la ayuda de la luz de la luna se podían ver los techos de paja de casi todas las casas, el humo de los fogones salía a través del techo de paja formando figuras fantasmales que hacían que el corazón del mamo se angustiara mas y mas. En las primeras horas de la madrugada salió nuevamente de la casa ceremonial, miro al cielo y sus ojos ansiosos buscaron un lucero luminoso en el cielo; sus abuelos le habían contado que mientras ese lucero siga brillando la creación aun se mantendrá, un gesto de alegría cruzo su rostro al mirar que poco a poco se iba alzando en la bóveda celeste.

Al entrar a la casa ceremonial una extraña sensación recorrió su cuerpo, se sintió cansado, y que ya no podía mantenerse en pie porque sus piernas le temblaban y se negaban a responderle... haciendo un esfuerzo supremo logro llegar hasta el lugar donde tenia colgado su chinchorro y se dejo caer. Saco de su boca el ayu que hacia mucho tiempo estaba masticando, lo tiro a la tinaja donde solía echarlo y busco dentro de una mochila grande que cargaba terciada, una mochila pequeña o tercera donde cargaba el ayu, saco de la mochila un puñado y se lo metió a la boca, luego de esa misma mochila extrajo un recipiente de totumo que contenía la miel de dua o naviera, introdujo el dedo dentro del recipiente, lo unto con esta miel y se lo llevo a la boca. Extrajo el poporo el cual habia metido en la mochila que hacia largos años su mujer le había tejido con este propósito y nuevamente, sentado en su chinchorro empezó a poporiar nuevamente hasta quedarse dormido un rato después.

Nuevamente regresaron los sueños anteriores, solo que esta vez tuvo uno diferente, soñó con una gran sabana llena de construcciones de un material que el desconocía. Construcciones que parecían lagos cuadrados que no sabia como se sostenía el agua que siempre estaba planita y no se derramaba a pesar que estaba volteado el lago, según el. Allí en medio de esas construcciones extrañas y lejanas de su tierra vio a unas personas de su tierra de su comunidad, era su propia gente, que un día iban a llegar hasta allá desplazadas por la guerra que se iba a desatar en su territorio; que dejaría muchos muertos y que obligaría a mucha gente, dejar su tierra, en el sueño el miro que a pesar que era su misma gente ya no vestían de blanco, no utilizaban poporo ni mascaban ayu, era gente que se había olvidado de las enseñanzas de los abuelos, habían olvidado la tradición. Pero a pesar de todo, no todos sus sueños fueron malos, luego miro a esa misma gente vistiendo de blanco, vistiendo de blanco y mascando ayu, los miro nuevamente trasnochar y los escucho hablar de historias de la tradición eso le alegro sus sueños.

Cuando desperto, algo le decia lo que tenia que hacer, sin pensarlo cambio nuevamente su masca’ de ayu, tomo su poporo y desde su corazon y desde su pensamiento supo que su obligación para que su gente no dejara de existir era la de construir desde su pensamiento y de su corazón una nueva población espiritual y que debía de ponerla en la sabana de Bogota, a donde iban a ir sus descendientes.

A esta ciudad espiritual, solo se tendría absceso con la llave de la intención de volver a retomar a la memoria, a la tradición de los kankuamos, volviendo a escuchar la palabra de los Mamos, palabra que no conoce fronteras, palabra que llegaría a donde estuviéramos si desde el corazon deseamos oírla nuevamente... a ese lugar el lo bautizo como Kankuamia, que significa: volver al pensamiento antiguo de la Madre... volver al seno de la mujer... de la vida.

Afiliaciones

Afiliado a la Federación Internacional de Derechos Humanos
y la Organización Mundial contra la Tortura
Estatus Consultivo en la OEA

José Alvear Restrepo

Nace en Medellín el 1 de julio de 1913 en el seno de una familia de profundas convicciones religiosas y bajo los parámetros de la ideología del partido conservador. Realiza sus estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Antioquia, donde se gradúa de Abogado con una brillante tesis titulada: "Conflictos del trabajo: la huelga"

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