El “delito” de ser comunista y revolucionaria

Jueves 27 de enero de 2011, por Ana Elsa Rojas

El pasado 31 de diciembre, fue asesinado en el municipio de La Unión, Valle del Cauca, José Lenin Mayuza, ex concejal de Vistahermosa, Meta y miembro de una tradicional familia comunista y revolucionaria de los Llanos orientales, diezmada por la guerra sucia y la persecución oficial.

Valle del Cauca | Víctimas de Crímenes de Estado |

Carmen Mayuza encarna la solidaridad, la lucha por los derechos humanos y la solución política negociada, se ha destacado como una dirigenta de la salud y defensora de las detenidas y detenidos políticos.
Nació en el Meta, en un hogar comunista; desde muy niña en la escuela empezó a liderar el sentir de sus compañeritas y compañeritos, posteriormente ingresa a las filas de la JUCO y el Partido donde se destaca por su compromiso militante al igual que toda su familia, cuyos miembros cumplieron roles muy destacados en la Unión Patriótica. Trayectoria que le ha sido cobrada con creces por parte del terrorismo de Estado, costándole la vida a sus 4 hermanos varones. Aún en estas circunstancias tan dolorosas, Carmen, Nieves, su madre y demás familiares, continúan asumiendo las banderas comunistas y la lucha por una Colombia socialista libre y soberana.

–Muchos estudios sobre la violencia en Colombia han demostrado cómo esta afecta en mayor medida a las mujeres, a pesar que en términos cuantitativos son más los hombres sus víctimas directas. ¿Qué opina de ello?
–En primer lugar, la violencia hay que mirarla desde dos puntos de vista: de un lado, la violencia social y de otro, la violencia política, que en este país se ha constituido en un instrumento de dominación de la clase dirigente.
La violencia social es aquella donde el Estado colombiano ha dejado de asumir el papel que le corresponde con respecto a la sociedad, por ello, la violencia social es multifactorial y afecta directamente a las mujeres: En el campo de la salud con la ley 100, la desprotección hacia los derechos sexuales y reproductivos; en mi calidad de trabajadora de la salud me atrevo a decir que solamente se cubre el 40 por ciento de estos derechos, las enfermedades huérfanas están por fuera del plan obligatorio de salud y las pocas que se han logrado cubrir ha sido a través de las tutelas y las luchas y reivindicaciones de las y los trabajadores de la salud, trabajadores que hoy tienen condiciones laborales más precarias por la forma de contratación (cooperativas), desconociéndoseles de tajo el derecho constitucional de asociación; la reforma que se avecina pretende profundizar aún más el recorte de estos derechos afectando directamente a las mujeres, las niñas y los niños.

Mujer y violencia

En el aspecto del empleo, igualmente las encuestas demuestran que el mayor desempleo recae en las mujeres y además la pérdida del empleo reitera en las mujeres, esta afectación tiene que ver con lo sicológico. En el aspecto de la vivienda, el 80 por ciento de las mujeres que se encuentra en las ciudades no goza de este derecho fundamental, pero además a las mujeres desplazadas no se les cumple la ley 387 en su gran mayoría; situación que hoy se agrava por la ola invernal afectando directamente a las mujeres, porque las mujeres representan un entorno de unidad familiar.

Esta tragedia que estamos viviendo las y los colombianos ha expuesto a las niñas y a los niños a abusos sexuales, al trabajo infantil, a la prostitución y a todo tipo de vejámenes que se constituyen en una tara para el desarrollo de la sociedad perjudicando directamente a las mujeres.

En el aspecto de la educación hay que tener en cuenta que hoy más mujeres ingresan a la educación secundaria y universitaria, pero por ser el empleo un problema estructural del Estado y además en un Estado patriarcal, no hay garantía para que las mujeres tengan pleno empleo y además se realicen en sus profesiones, la prueba de ello es que aún hoy, en el siglo XXI, las mujeres están luchando por la ley de cuotas. A estas causas podríamos sumarle el tema ambiental, que hoy tiene su máxima expresión en los desastres invernales y las enfermedades como el dengue, la malaria, los problemas bronquiales y un sinnúmero de problemáticas que cada vez aparecerán y que el Estado no tiene la voluntad política y el compromiso para asumir una solución de raíz, pues aún en la adversidad están pensando en sus negociados y en subastar los bienes más rentables como lo es Ecopetrol, entre otras.

El segundo punto lo constituye la violencia política; solamente en Colombia se elimina a las personas por su vínculo político, prueba de ello ha sido el genocidio contra la Unión Patriótica y el Partido Comunista Colombiano por esto hoy cursa una demanda por genocidio político contra el Estado Colombiano ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

El drama familiar

–¿Cómo ha sido la situación de su familia en este exterminio?

–Mi caso hace parte de este proceso y es como una afectación que se ha hecho a mi ser como mujer: Soy hoy una más de las mujeres de este país que he sido víctima de la violencia paramilitar y del Estado. Las mujeres como las hermanas Mayuza, que hemos sufrido el exterminio de nuestra familia luego de haber sido desplazadas del Meta, sabemos cuál es la cuota que nos ha tocado pagar precisamente con mayor fuerza a las mujeres, todo por culpa de un Estado que poco y nada le importa la situación de las mujeres en medio de este confl icto, donde a nosotras, las madres, las hijas, las hermanas, las esposas, nos convirtieron en sepultureras de nuestros hombres.

Como familia nos ha correspondido la media cuota de dolor de enterrar cuatro hermanos, dos de ellos menores de treinta años: Salomón desaparecido en 1992 y hoy dado por muerto; en noviembre 2003 mi hermano menor Alexander de 26 años de edad fue desaparecido y luego encontrado descuartizado y en alto grado de descomposición en Bogotá; en el 2004 mi hermano Luis fue detenido en Arauca acusado de rebelión, dejado en libertad 4 meses después y declarado inocente, pero este mismo hermano quien había sido militante del Partido Comunista, dirigente de la Unión Patriótica y dirigente sindical de la CUT y quien por amenazas salió del país, al regresar se desplazó al departamento de Arauca, donde fue asesinado el 8 de agosto del 2008, en Saravena, siendo un reconocido dirigente social y militante de la izquierda de este país. En el 2006 fui privada de la libertad junto con varios integrantes de la familia, entre ellos, Nieves mi hermana y su pequeño hijo Diego Alejandro en ese entonces de escasos 18 meses; el Estado, por medio del GAULA, nos hizo un enjuiciamiento por pertenecer a la izquierda y nos acusaron de rebelión, duramos más de 2 años en la cárcel del Buen Pastor; hoy aún no he recuperado mi empleo como trabajadora de la salud, a pesar de haber sido absuelta en primera y segunda instancia por la justicia que obrando en derecho consideró absurdas las acusaciones de la Fiscalía.

El asesinato de Lenin Mayuza

Y como si esto fuera poco, el día 31 de Diciembre del 2010 a las cinco y media de la tarde fue asesinado mi cuarto hermano, Lenin Mayusa, en La Unión, Valle. Mi pregunta al Estado es: ¿Hasta cuándo las mujeres vamos a seguir viviendo tan torturadas, tan maltratadas, tan humilladas, qué debemos hacer las mujeres para que se nos reconozca la importancia que debemos tener dentro de la sociedad? Tengo hoy a mi alrededor tantos huérfanos que en este momento se me escapa el número y tantas viudas que no se qué hacer para almacenar más dolor.

–¿Qué piensa hacer?

–Lo que sí sé es que seguiré denunciando y luchando porque algún día las mujeres de este país podamos estar junto a nuestros hombres, sin el temor de perderlos por las balas criminales amparadas por un Estado indolente ante la muerte y el crimen. Mis hermanos y demás familiares caídos en esta violencia atroz contra la izquierda colombiana, regaron con su sangre la fuerza de la lucha para que podamos vivir en paz, para que mañana Colombia sea libre y los niños y las mujeres, mayores víctimas de este terrorismo de Estado, podamos vivir en paz. Aunque son más los hombres que mueren sacrificados por esta violencia, es en las mujeres donde recae el peso de la violencia social y política.

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José Alvear Restrepo

Nace en Medellín el 1 de julio de 1913 en el seno de una familia de profundas convicciones religiosas y bajo los parámetros de la ideología del partido conservador. Realiza sus estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Antioquia, donde se gradúa de Abogado con una brillante tesis titulada: "Conflictos del trabajo: la huelga"

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