La violencia paramilitar es cada día peor en Colombia y el Gobierno no hace nada para detenerla
Red italiana de solidaridad con la Comunidad de Paz de San José de Apartadó

Desde nuestro acompañamiento a la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, no logramos entender porqué el actual gobierno ignora la violencia paramilitar a la que está sometida la población rural; con su silencio e indiferencia, ante este fenómeno, complica aún más la indefensión y vulnerabilidad del campesinado colombiano, quienes actualmente viven bajo el asedio y el temor por sus vidas y sus tierras.

Paramilitarismo | Urabá | Campesinos |

Narni, julio 11 de 2017

Asunto: La violencia paramilitar es cada día peor en Colombia y el Gobierno no hace nada para detenerla.

Respetuosos saludos:

Iniciamos esta comunicación expresando nuestra gran preocupación por el fortalecimiento de los ejércitos paramilitares en el campo colombiano. Agresiones tales como: asesinatos, amenazas, retención de campesinos, invasión ilegal de predios, tortura psicológica y física han aumentado exponencialmente en este año. Desde la firma de los acuerdos se calculan más de 120 líderes, defensores de ddhh y reclamantes de tierras asesinados[1]. Dicho incremento refleja la indiferencia del actual Presidente y premio Nobel de Paz para reconocer y detener la violencia paramilitar que azota a las zonas rurales de Colombia. Además, evidencia el incumplimiento, entre otros, del apartado 3.4 de los Acuerdos de Paz en el que se contempla el desmantelamiento del paramilitarismo en todas sus dimensiones.

En nuestra visita in loco, del 17 de marzo 2017 hasta el 1 de abril de 2017 en el marco del 20 aniversario de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, pudimos verificar la creciente presencia paramilitar en amplias zonas del país. A pesar de ello, el Gobierno mantiene una actitud de negación del mismo, sin enfrentar el problema desde sus causas reales.

Desde nuestro acompañamiento a la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, no logramos entender porqué el actual gobierno ignora la violencia paramilitar a la que está sometida la población rural; con su silencio e indiferencia, ante este fenómeno, complica aún más la indefensión y vulnerabilidad del campesinado colombiano, quienes actualmente viven bajo el asedio y el temor por sus vidas y sus tierras.

En el caso concreto de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, los paramilitares siguen amedrentando la población en la vereda Mulatos; en el sitio conocido como Cantarrana; en la vereda La Esperanza; vereda Las Nieves; vereda El Porvenir; asentamiento de la comunidad en la vereda La Esperanza; La Cancha, de la vereda Mulatos Cabecera; en la finca de uno de los miembros de la Comunidad de Paz en el punto conocido como El Barro de la misma vereda Mulatos Medio; en la Aldea de Paz Luis Eduardo Guerra. Igualmente siguen torturando psicológicamente a pobladores de la zona y amenazando de muerte a Gildardo Tuberquia y a Germán Graciano, miembros del consejo interno de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó (Anexo 1). El caserío de San José de Apartadó amaneció, hoy 11 de julio de 2017, con pintadas de los paramilitares, tal y como se ven en las fotos que adjuntamos (Anexo 2).

En virtud de las Sentencias T-327 del 2004 y T-1025 de 2007 de la Corte Constitucional de Colombia y del Auto 164/12 referido al cumplimiento de la Sentencia T-1025/07, de esta misma institución[2], responsabilizamos al gobierno de Colombia por lo que les pueda suceder a Gildardo Tuberquia y a Germán Graciano, ya que por las citadas sentencias el Estado colombiano debe garantizar y proteger los derechos a la vida, la integridad personal, seguridad personal y libertad de locomoción, entre otros, de las personas que forman parte de esta Comunidad.

Visto los hechos y las denuncias que nos llegan desde las comunidades campesinas, afrodescendientes e indígenas[3] observamos que, por un lado, el gobierno en su discurso apela a los acuerdos de paz y a la desmovilización de la guerrilla de las Farc como si la paz ya fuese acto cumplido; pero por otro lado, en la práctica, no está demostrando voluntad política para acabar con el paramilitarismo y la violencia socio económica de estas estructuras. Por ello, queremos reiterar a los organismos internacionales la importancia de monitorear al Estado colombiano para que los acuerdos de paz sean implementados garantizando el derecho de las víctimas a la verdad, la reparación y la no repetición. Hasta el momento, a pesar de la desmovilización de las Farc, el campesinado sigue sufriendo violaciones constantes a sus derechos humanos por parte de los paramilitares y sus financiadores.

Por lo tanto, nos dirigimos a vosotros para que persuadan al gobierno colombiano para que acabe, de una vez por todas, con las estructuras paramilitares y la connivencia de ciertos sectores del Estado con éstas. Igualmente, para que reconozca la importancia de investigar la responsabilidad de los grupos empresariales y particulares en los hechos ocurridos durante el conflicto para cumplir con el derecho de las víctimas a la verdad, reparación y no repetición.

Agradecemos todo lo que puedan hacer para que el gobierno colombiano asuma con responsabilidad los acuerdos de paz y detenga el auge del proyecto paramilitar que actualmente se incrementa en Colombia.

Luigino Ciotti

Presidente di Rete Italiana Colombia Vive!

Con copia a:

Presidente de la República de Colombia y premio Nobel de la Paz 2016

Vicepresidente de la República de Colombia

Ministro de la Defensa

Ministro del Interior

Ministro de Justicia y del derecho

Fiscal General de la Nación

Procuraduría regional de Antioquia- Medellín

Unidad Nacional de Protección – UNP, Coordinador grupo atención ciudadanos

Defensoría del Pueblo

Departamento de Policía Urabá

Comandante Departamento de Policía de Antioquia

Comando de la Brigada XVII

Inspector General de Ejército

Director de Seguridad Ciudadana Policía Nacional

Delegación de la Unión Europea para Colombia y Ecuador

Embajada de Italia en Colombia, Caterina Bertolini, Embajadora

Embajada de Colombia en Italia

Juan Mesa Zuleta, Embajador

Comisionados CIDH

Margarette May Macaulay

José de Jesús Orozco Henríquez

Paulo Vannuchi

James L. Cavallaro

Pietro Gasso, Presidente del Senado Italiano

Rosario Aitala: Consigliere per gli affari internazionali
Gabriella Persi: Capo segreteria
Domenico Minniti detto Marco, Ministro dell’Interno, Italia

Sua Santità Papa Francesco

Segretario di Stato Vaticano Sua Eccellenza Rev.ma Pietro Parolin

Segreteria di Stato –Sezione Rapporti con gli Stati

Comité Premio Nobel

Olav Njølstad, Director Instituto Premio Nobel

Kaci Kullmann Five

Berit Reiss-Andersen

Inger-Marie Ytterhorn

Henrik Syse

Thorbjørn Jagland

Premio Gernika por la Paz y la reconciliación

José María Gorroño Etxebarrieta – Alcalde de Gernika –Lumo

Christel Augenstein – Máxima autoridad de Pforzheim
María Oianguren Idigoras, Directora de Gernika Gogoratuz, Centro de Investigación por la Paz.

Iratxe Momoitio Astorkia, Directora Museo de la Paz

Premio Lampada di San Francesco

Padre Mauro Gambetti, Custode Sacro Convento San Francesco di Assisi

Padre Enzo Fortunato, Director de Prensa Sacro Convento San Francesco di Assisi

Monica Maggioni, Presidente della RAI

Andrea Fabiano, Director de Rai 1

Roberto Pacilio, Periodista

Gilberto Scalabrini, Umbria Cronaca

Parlamentarios Unión Europea

Afiliaciones

Afiliado a la Federación Internacional de Derechos Humanos
y la Organización Mundial contra la Tortura
Estatus Consultivo en la OEA

José Alvear Restrepo

Nace en Medellín el 1 de julio de 1913 en el seno de una familia de profundas convicciones religiosas y bajo los parámetros de la ideología del partido conservador. Realiza sus estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Antioquia, donde se gradúa de Abogado con una brillante tesis titulada: "Conflictos del trabajo: la huelga"

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